Capitulo 2.

¿Y yo, qué coños respondo a eso?

Yo, que nunca he tenido definiciones de nada, que no sé de cartas anónimas y mucho menos de poemas que arrastran nombres ajenos, estoy aquí, esperando que salgan estas palabras con sabor a pasado, pensando tal vez, que hay cicatrices que se pueden esconder.

Y no es que me evada entre excusas llenas de palabras burdas cuando se trata de ti, he perdido la esperanza de que haya miedos que se quiten de piel en piel, pero si de algo estoy segura es de que creo en las palabras y los aciertos que no se califican, en los verbos mal conjugados y las preguntas interminables que no piden permiso, creo en las manecillas que no tienen reloj y las alarmas que despiertan más que un sonido y espero, tal vez, que aún existan oportunidades que merezcan segundas personas.

Pero si pese a todo, persiste duda alguna; somos, quizá con suerte, de esas pocas cosas en las que aún se puede creer.

Pd: Si me dibujas una sonrisa, procura salirte de la raya.

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