Pesadilla

No hay palabras o voz para decirlas, me escuece la garganta y me falta el aire, me he enterrado entre tanta herida que no me encuentro y aunque me rasguño la piel esperando arrancar todas estas cicatrices, no me es suficiente.

Escueces, y tu nombre me carcome los ojos en esta noche, me invade ya la sensación de que es imposible cerrar los párpados y que no estés ahí.  El frío de este entierro se ha vuelto la manera mas cercana de no sentir que arden los pulmones, que se me aprieta el corazón.

Me he enterrado y a ti conmigo, para no volver a piso firme, para que la luz no resalte los huecos de mi nombre, para que nadie escuche que desde ti solo he sido herida.

Me he enterrado para que cuando acabe el aire y nos llegue esta muerte, haya nueva piel para renacer.

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