Minúscula.

Siento como aprieta el corazón, de saberme chiquita frente a tu nombre, de querer hacer estas letras tan grandes por si una de esas se cuela de aquí y llega a romper todos mis esquemas o estos nudos en la garganta, para que deje de hablarte a media voz y te diga todo.

Tenía miedo, pues esperar a que fueras diferente era ver como las manecillas del reloj avanzaban en sentido contrario a mi vida, tenía miedo de que esa decisión no fuera la correcta, que alejarnos te hiciera ver o me hiciera ver que separados es mejor, que todos estos pedazos que fui juntando para ti se nos resbalaban como arena de las manos y tú no los recogías y yo terminaba por perderlos otra vez.

Nos faltaron besos, para que te convencieras de que la vida nos tenía otro plan, me faltaron otros caminos por construir para que no agarrara la primera puerta y saliera corriendo cuando me asfixiaba, te falto ser esa mano cuando caí en las piedras y no supe como levantarme, me falto decirte cuanto te extrañe.

Y aunque no hubo despedida nos hago esta, por las veces en las que mi nombre se hizo pequeño y mi voz no fue suficiente, por las ilusiones de las que nos acobardamos, pero sobre todo por los pasos que dimos en el camino sin voltear a ver que dejábamos atrás.

 

 

 

 

 

 

 

 

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